La región de los Alpes japoneses, a pesar de ser un poco más inaccesible, es una de las zonas más visitadas del país, y con razón. Los paisajes de esta zona montañosa son una auténtica preciosidad, con una mezcla de ciudades bonitas, valles espectaculares y gargantas atravesadas por ríos de aguas claras. La magia que inunda esta zona, su calma y su ambiente rural y tradicional, que tan diferente es respecto a las grandes ciudades del país, te dejarán sin palabras. Si quieres saber qué ver en los Alpes Japoneses, quédate y te enseño algunos lugares que no te puedes perder.

Antes de continuar te dejo por aquí el resto de artículos sobre Japón para que puedas organizarte tu viaje por libre:
- Guía para viajar a Japón con bebé (en verano)
- Qué ver en Hiroshima
- Qué ver en Miyajima
- Qué ver en Kurashiki y el Castillo de Himeji
- Ruta de 15 y 21 días por Japón
- Qué comer en Japón
- Consejos para viajar a Japón
Cómo llegar a los Alpes japoneses
Para llegar a esta región, te recomiendo buscar en Google Maps las opciones que más se adapten a tus necesidades en función de tu localización inicial, del recorrido que quieras hacer y de tu destino.
En nuestro caso, llegamos hasta Nagoya en tren desde Tokio y en Nagoya alquilamos un coche con el que pudimos recorrer la región a nuestro aire y visitar aquellos puntos que queríamos ver. Si quieres más sobre alquilar coche en Japón, puedes leer este artículo.
¿Y por qué nos aventuramos a alquilar un coche en Japón? Pues muy sencillo. Primero, porque al viajar con bebé la logística es un poco más difícil, por lo que necesitábamos adaptarnos a sus ritmos sin prisas ni relojes. Y en segundo lugar porque, al ser un poco más inaccesible, la región de los Alpes Japoneses no tiene las mejores conexiones en transporte público. Así que optamos por lanzarnos a la aventura y vivir la experiencia de conducir en el país nipón.

Qué ver en los Alpes Japoneses
Antes de nada, déjame decirte que la región de los Alpes es mucho más extensa que estos 4 puntos que te indico. Ojalá haber tenido tiempo para visitar todo y así poder recomendártelo, pero no es el caso.
En la preparación inicial de nuestro viaje íbamos a visitar muchos más lugares, pero siendo realista, me tocó recortar. Pero si tú tienes más tiempo que los 3 días que nosotros le dedicamos a la región, puedes incluir otros lugares como son Matsumoto (y la granja de wasabi Daio), Gifu, Nagano, Kanazawa o la Garganta Kurobe.
Dicho esto, vamos allá con estos 4 rincones de los Alpes que te recomiendo visitar si le quieres dedicar entre 2 y 3 días a esta región. Al final del post te dejo el mapa con todos los lugares que menciono.
Gujo Hachiman
Esta pequeña ciudad, que a menudo pasa desapercibida entre l@s turistas, recibe el cariñoso apodo de “la pequeña Tokio”.
Situada al sudoeste de Takayama, a una hora en coche de Nagoya, es uno de esos lugares poco turísticos, rodeados de naturaleza, donde el tiempo parece haberse detenido y donde el agua recorriendo los canales invadirá tus oídos al compás de tus pasos. De hecho, la ciudad es conocida en el resto del país por la calidad de sus aguas. Te recomiendo dejarte llevar y pasear su centro histórico, eso sí, con calma, que el entorno invita a ello.

No puedes perderte las calles Yanagimachi, Kajiyamachi y Shokuninmachi en el centro histórico, así como los templos Daijo-ji, Rensho-ji y el templo de las ranas Join-ji. Pero si hay algo imprescindible, eso es, sin duda, una de las tres fuentes naturales más importantes de Japón, la fuente Sogi, que se encuentra junto al puente Shimizu, de color vermellón.

Por último, no dudes en acercarte a los canales Igawa y Yanaka, para poder conocer un poco el interior de la ciudad. Y si tienes tiempo (y ganas) puedes subir al castillo de Gujo. Eso sí, solo podrás llegar hasta él en coche o a pie, puesto que no existe transporte público.
Ah, y si viajas en verano y el calor aprieta, tómate un helado de hielo raspado de matcha con pasta de judías rojas al lado del río, en Cafe Cocochi. Toda una experiencia.


Takayama
Esta pequeña ciudad de los Alpes japoneses es perfecta para descubrirla en un día. Sin embargo, puede servirte como base para poder recorrer el resto de la zona con tranquilidad, puesto que es aquí donde encontrarás una mayor (y mejor) oferta en alojamientos, en comparación con localidades cercanas.

El centro histórico de Takayama conserva casas del periodo Edo que han sido reconvertidas y, actualmente, funcionan como cafeterías, tiendas o galerías de arte. En el casco histórico encontrarás, además, un puente de color rojo, el puente Nakahashi, donde podrás hacerte una buena sesión de fotos. Verás a mucha gente con kimono por la zona, por lo que si te hace ilusión, probablemente sea el mejor lugar para llevarte estas instantáneas de recuerdo.

Mi recomendación para visitar la zona es empezar el día dando un paseo matutino por el mercado de Miyagawa, donde encontrarás desde artesanía hasta flores y alimentación. Y si te animas, en el casco histórico encontrarás también bodegas de sake donde podrás hacer una degustación.

Te recomiendo también visitar uno de los templos más antiguos de la ciudad, del siglo VIII, el templo Hida Kokubunji. Con su pagoda de 3 pisos y sus muñecas sarubobo, unos amuletos de color rojo (para alejar la mala suerte) y sin rasgos faciales, es un templo interesante de visitar.
Otra de las cosas que no te puedes perder en la ciudad, sobre todo si tienes tiempo, es acercarte al Santuario Hie, que está a las afueras del centro histórico. Con su gran torii rojo, este templo, que parece absorbido por la naturaleza, es un remanso de paz.

¿Y qué comer en la ciudad? Pues bien, si eres amante de la carne, en Takayama no te puedes perder la carne de Hida, que es la reina de la región. Te recomiendo probar el sushi de carne de Hida pero, sobre todo, no puedes perderte el sukiyaki. Se trata de un plato en el que la carne (cortada en trozos muy finos) se cocina, junto con los vegetales, en una olla poco profunda en una mezcla de salsa de soja. Una vez cocinado, se mojan en huevo crudo batido y listo para comer. Existe la versión vegana, en este caso con tofu. Nosotros lo probamos en el Restaurante Suzuya Takayama y no puedo hacer más que recomendártelo, porque además de que se come muy bien y con opciones vegetarianas y veganas, el trato es espectacular.


Shirakawa-go
La aldea histórica de Shirakawa-go es, con toda probabilidad, el mayor reclamo turístico de la zona de los Alpes. Esta aldea es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y la verdad es que el enclave es inmejorable.

Atravesada por el río Sho y rodeada de montañas, aquí podrás descubrir cómo es la vida rural japonesa y conocer las casas tradicionales. Con su tejado triangular hecho de paja es, sin lugar a dudas, la estampa más conocida de la aldea. Si quieres descubrir más sobre la vida en estas viviendas (actualmente, la gran mayoría, son museos, restaurantes o alojamientos) puedes hacerlo, por ejemplo, en la casa de la familia Nagase.
Pero además de visitar estas casas-museo, te recomiendo pasear sin rumbo, perderte entre los campos, tomarte un café en un banco mientras escuchas el fluir del río y descubrir el Santuario Shirakawa Hachiman, que es un auténtico remanso de paz.

Antes de acabar tu recorrido, te animo a llegar al otro extremo de la aldea, en dirección al norte. Allí encontrarás un mirador con unas vistas espectaculares de la aldea y el entorno. La subida no es muy dura, por lo que se puede llegar fácilmente dando un paseo.

Y, por último, si aparcas en el punto que te indico en el mapa, deberás pasar por el puente colgante Ogimachi que, con sus más de 100 metros, cruza el río Sho y es espectacular. El broche de oro perfecto para acabar tu recorrido por Shirakawa-go.

Ruta Nakasendo entre Magome y Tsumago
Llegamos a la antigua Ruta Nakasendo, un trekking precioso por las montañas de los Alpes. Esta antigua ruta contaba con 69 estaciones de descanso y unía Kioto con la actual Tokio. A pesar de ser una ruta más larga, el tramo entre Magome y Tsumago (que eran las estaciones 41 y 42, respectivamente), es uno de los más populares. Te puedo asegurar que es una auténtica maravilla. Naturaleza en estado puro en Japón, ¿qué más se puede pedir?

Antes de seguir, déjame hacerte una recomendación. En caso de animarte a realizar la ruta, mi consejo es que partas desde Magome. La ruta completa son 8 kilómetros (9 si te desvías a ver las cascadas) y si la inicias en Magome, los 3 primeros kilómetros, aproximadamente, son de subida y el resto ya son de bajada.
¿Cómo es la ruta entre Magome y Tsumago, además de una auténtica preciosidad? Pues bien, básicamente una vez te bajes del bus, deberás acercarte a la calle principal de Magome y, desde ese primer momento, iniciarás la subida. Te recomiendo que disfrutes del pueblo de Magome, porque es bien bonito. En el Museo Shimizuya podrás conocer un poco más sobre la vida en Magome.

Mayoritariamente el trayecto se hace entre bosques, saltos de agua y siguiendo el curso del río. En definitiva, naturaleza en todo su esplendor. Podrás observar que prácticamente todo el recorrido está señalizado, por lo que tú único trabajo consiste en disfrutar del paseo, de la naturaleza y la compañía.
Ah, sí que tienes otro trabajo. Las campanas. Toca las campanas que veas a tu paso. Y es que cada poco tiempo encontrarás unas campanas en el recorrido que se recomienda tocar para ahuyentar a los osos que viven en las montañas.


Poco a poco irás dejando atrás la naturaleza y llegarás hasta Tsumago, donde te recomiendo también pasear las calles con calma y dejarte envolver por la atmósfera tranquila de la zona. Si quieres aprender más sobre Tsumago, siempre puedes visitar el Museo de Nagiso o ver cómo trabajan la artesanía en Marutaya. Tras el paseo, te vendrá bien parar a reponer energías y puedes hacerlo en cualquiera de las cafeterías o restaurantes que encontrarás en el pueblo.


Si quieres volver hasta Magome, tienes dos opciones. Una es volver sobre tus pasos, así que si tienes ganas y energía es una opción fantástica. Eso sí, recuerda que ahora la mayor parte del trayecto es de subida. La otra opción es tomar un autobús que te lleve de vuelta al punto inicial. Te dejo marcado en el mapa donde lo puedes coger. Tiene una duración aproximada de algo menos de 30 minutos, así que ahora sí, siéntate (si tienes hueco) y disfruta del paisaje.


Ah, y si viajas con bebé, olvídate del carro para hacer esta ruta. Recuerda que tu gran aliado es el porteo (ergonómico, por favor).
Y para comer, te recomiendo que pruebes los gohei-mochi, que son unas bolas de arroz cubiertas con una especie de salsa agridulce. Y si quieres probarlos en un lugar auténtico, donde te tratarán genial y comerás aún mejor, te recomiendo el restaurante Omiya, en Magome.

¿Cómo llegar hasta Magome? Lo mejor es que tomes el autobús desde Nakatsugawa, en la parada de autobús que se encuentra a la salida de la estación de tren de la ciudad. Deberás coger la línea M de la compañía Kitaena en el andén 3 y llegarás a Magome en unos 25 minutos.
Mapa de los Alpes Japoneses
Si quieres leer el resto de artículos sobre Japón, puedes hacerlo aquí.

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