AMERICA,  ESTADOS UNIDOS,  NUEVA YORK

DIARIO: DIA 4, HARLEM Y UPPER WEST SIDE

Comenzaba un nuevo día en la jungla de asfalto, nos despertábamos muy temprano con ansias de salir a la calle, después de la nevada del día anterior queríamos ver como estarían las calles, los parques, los arboles, y sobre todo teníamos ansias de acercarnos a Central Park y ver como había quedado, pero era Domingo y que ¿toca los domingos en Nueva York? ¡Exacto! Misa Gospel, asi que bajamos a la calle y ahí empezó nuestra indecisión… ¿Misa Gospel o Central Park?


Fuimos directos a por un café sin más nada ya que íbamos a hacer un brunch después de la misa Gospel, como era temprano nos acercamos a Central Park y ahí fue cuando nos asaltó la duda. La imagen del parque era increíble, cubierto con un manto blanco, nieve sobre los arboles, montones de nieve junto a las rocas, caminos helados, ¡era perfecto! ¿quien no ha soñado alguna vez con ver Central Park nevado? me sentía como en un cuento, parecía una niña pequeña que veía por primera vez la nieve, estaba feliz, eufórica PERO sabía que si me quedaba ahí toda la mañana nos iríamos de Nueva York sin ver la misa en Harlem y tampoco queríamos eso, así que decidimos quedarnos un rato más en el parque, abrimos nuestra guía de Lonely Planet y buscamos una de las que empezara más tarde y ¡bingo! Iglesia baptista de Canaan a las 10:00
No sabíamos como iba a apretar el sol durante el día y podía ser que cuando saliéramos de la misa ya no quedara apenas nieve, es por eso que quisimos retrasarla todo lo posible.

Después de agotar hasta el último segundo en el parque y para no perder mucho tiempo cogimos un taxi hasta Harlem.

Harlem es el barrio afroamericano por excelencia en Nueva York, allí hacen su vida esta comunidad y merece muchísimo la pena la visita de esta parte de Manhattan y ver los contraste entre una parte de la isla y la otra.
El taxi nos dejo en la 116th con Frederick Douglas Boulevard exactamente no sabíamos si debíamos ir a la izquierda o a la derecha, ¡con la emoción de la nieve no nos habíamos ni situado! En la calle había muy poca gente pero dimos con un hombre de color, alto, mayor, con el pelo canoso, de los abuelos que salen salen en las pelis, me resulto super entrañable, le preguntamos chapurreando nuestro ingles y enseguida nos entendió y muy amablemente nos indicó el camino. Si es que no hay nada como preguntar.

Enseguida llegamos a la iglesia que habíamos elegido, no habíamos visto ningún sitio en particular y como ya os digo, miramos en la guía la que se acoplaba mejor a nuestro horario. Cuando llegamos a la puerta había un hombre diciendo en voz muy alta que no se permitían mochilas, ni cámaras, ni comer ni un sin fin de cosas mas. La iglesia estaba dividida en dos niveles, la parte baja para los locales y una grada en la parte alta para los turistas, a mi me pareció estupendo, había leído que la misa duraba casi 3 horas, y sabía de buena mano que no íbamos a estar 3 horas allí metidos y menos en invierno con las pocas horas de luz que se disfrutan en la ciudad, pero también me echaba muchísimo para atrás la idea de salirme en mitad de la misa. Así que esta manera de separar para no interrumpirles a ellos no me parece tan mal. Ademas la misa me pareció super autentica, nada de túnicas negras y blancas a lo Whoopi Goldber, iban de rojo, negro y blanco con ropa normal, se sentaban en bancos divididos en dos partes, a la derecha los adultos que iban a cantar y a la izquierda los niños que también cantarían e hicieron la misa super divertida, aparte de que escucharlos cantar es una gozada, la animación que le daban a los pequeños cuando les tocaba el turno era una pasada. También contaron ese día con un «artista invitado» no sabíamos quien era pero sinceramente poco tiene que envidiarle a ningún otro, nos quedamos estupefactos con su voz. Fue muy autentica. Nos fuimos (a mitad de la misa claro) mas que satisfechos habiendo cumplido otro de los obligados de Nueva York. 

Para rematar la mañana de domingo neoyorquino nos fuimos de brunch, como siempre llevábamos un montón de lugares apuntados, y ¿cual escogimos? el primero que vimos 😂¡que desastre! siempre igual. Nos cogía de paso Harlem Tavern, el personal super agradable, muy bien ambientado, con un grupo tocando en directo, eran casi las 12:30 y arrastrábamos un hambre voraz, nos pedimos dos hamburguesas con patatas y bebida (yo café) Jose normalmente se suele leer toda la carta y decidir, yo soy más de este mismo, odio comerme el tarro con que pedir, y la elección fue muy acertada y algo que no había probado nunca, mi hamburguesa era de setas, un filete de seta grande y muy jugoso, desde entonces siempre busco ese tipo de setas en los supermercados pero no hay manera  Lo mejor fue que sólo nos costó 15$ que para ser Nueva York es más que aceptable.

Exterior de Harlem Tavern
Hamburguesa de seta (si, eso que parece carne es una seta)

Cuando salimos del brunch ya llevábamos el tiempo más que justo, y tuvimos que descartar muy a nuestro pesar, acercarnos hasta el famoso teatro Apollo, ya tenemos otra excusa para volver. Paseamos por Harlem de camino a la siguiente parada, la Universidad de Columbia, de camino allí pasamos por un parque muy chulo, Morningside Park, subimos a las escaleras de la parte alta del parque y se veía todo el parque nevado, precioso y la parte superior de los edificios de Harlem, eran unas vistas que nos las encontramos sin planearla y nos hizo muchísima ilusión estaba todo increíble! Pero como todo en esta vida no puede ser bueno, al bajar unos escalones pegue el porrazo del siglo, imaginaos con todos los escalones mojados y llenos de nieve y agua, mi pantalón y el abrigo chorreando, el culo empapado… el móvil volando jajaja un cuadro vamos, hacía frío y la zona por la que andábamos era muy sombría, Jose me insistió en que fuéramos al hotel a cambiarme, pero estábamos en Harlem, íbamos a perder un tiempo precioso y me negaba a ir hasta el hotel solo para eso, me aguanté y seguimos hacia Columbia, ¡era como en las pelis! al ser domingo no había mucho estudiante por allí, vimos más turistas que otra cosa, aunque quedaba algún jovencito con sus carpetas y demás, dimos una vuelta por la universidad y bajamos por Amsterdan Av. caminamos viendo los taxis verdes de Harlmen y los abetos de navidad en las esquinas, lo mas chulo de esta mañana si duda fue pasear por las calles, ver la vida de la ciudad más allá de la parte más turística, aunque si hay que decir que en algunas iglesias había colas larguísimas para la misa gospel. Es una mañana de esas que sientes que no has hecho nada pero te ha dado mucho. Ver, oír y pasear es lo mejor de esta zona.

Universidad de Columbia
Morningside Park

Bajando por Amsterdam Av. nos topamos con la Catedral de St. John the Divine, el mayor lugar de culto del pais. Esta iglesia de fachada neogotica posee la vidriera más grande de EE.UU en forma de rosetón, unos 13 metros de diámetro con más de 10.000 piezas de vidrio y un techo abovedado en el que de altura cabría la estatua de la libertad (sin el pedestal). Aunque su construcción comenzó en 1892 todavía no está terminada.
Entramos pagando 10$ cada uno por la entrada. Al no estar terminada la iglesia no tiene mucho que ofrecer, y para colmo no nos dejaban entrar en el altar principal porque estaba cerrado por una reunión o algo parecido, con lo que nos perdimos la mitad de la visita, obviamente le reclamamos al señor de la entrada pero no nos hizo mucho caso, el resto de la iglesia no tiene prácticamente nada, así que os aconsejaría que si vais os aseguréis de que podéis entrar al altar, ya que es lo que se veía más impresionante. El rosetón lo podréis ver solo con entrar a la iglesia.

Dirección: 1047 Amsterdam Av.
Horario: 7:30 a 18:00
Precio: 10$
Webwww.stjohndivine.org

Seguimos restando avenidas viendo como los taxis verdes y amarillos se iban mezclando y metiéndonos por calles del Upper West Side para ver las casitas típicas, en algún momento nos cambiamos de avenida para pasar a Central Park West y poder desde ahí ver que ¡la nieve seguía en Central Park! y que no tenía pinta de moverse de allí. 

Sobre las 3 de la tarde llegamos al Museo de Historia Natural. Nada más entrar en el lobby ya nos recibía el esqueleto de dinosaurio junto con un montón de visitantes. Entramos con nuestras New York City Pass,si no la lleváis el precio sugerido es de 23$. El museo es enorme y lo más seguro es que no os dé tiempo de verlo entero, así que cogimos un plano del museo y nos lanzamos a descubrirlo. Paseamos por exposiciones de mamíferos norteamericanos y africanos, vimos esqueletos de dinosaurios, piedras enormes, pájaros de todo el mundo, ballenas y varias salas más, y para finalizar la visita nos tomamos un descanso en el Big Bang Theater, un planetario con proyecciones. Para los que no lleven tarjetas tipo New York Pass para acceder al planetario hay que comprar un suplemento a la entrada. 

Dirección: Central Park West con la 79
Horario: de 10:00 a 17:45
Precio: Admision 23$
Wifi: gratuito
Webwww.amnh.org

Salimos del museo un poco antes de cerrar  y ya era de noche, como no habíamos comido desde el brunch, volvimos a echar mano de los perritos calientes y seguimos hacia abajo rumbo ahora a Lincoln Center, entramos en un pequeño Century 21 que hay allí y vimos el famoso (por la serie Gossip Girl) hotel Empire, la zona estaba llena de gente, una zona muy chula y muy comercial. Desde ahí caminamos hasta Columbus Cirle donde probamos los famosos Pretzels, es una tontería ¡pero están buenísimos! anduvimos un rato por un mercadillo navideño que había allí montado viendo cosas muy chulas.
Como no era especialmente tarde, seguimos de compras antes de terminar el día y nos fuimos al hotel a descansar después de zamparnos un kebab de un puesto callejero.

Hasta aquí el día que posiblemente hiciéramos mas kilómetros andando.

Muchas gracias por leernos,y ya sabéis, si tenéis alguna pregunta, alguna cosa no lo veis muy claro o necesitáis más información sobre algo no dudéis en escribirnos un comentario o contactarnos por correo.

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