DIARIO DE VIAJE,  DIARIO DE VIAJE AL PERÚ

Diario de un viaje a Perú. Capitulo 1

Llegada a Lima.

El vuelo salió con 2 horas de retraso, la gente gritaba «¡saquen la comida!» pero obvio, hasta que no despegaran no nos iban a dar de comer. Un arreglo de ultima hora en un avión en el que íbamos a estar 12 horas sin parar cruzando el Atlantico no era la mejor manera de empezar el viaje, pero ahí estábamos, metidos en ese avión e intentando confiar en que Iberia nos llevaría a nuestro siguiente destino sin complicaciones.

Cruzando el Océano

Y así fue, 10 horas después llegamos sanos y salvos al aeropuerto Jorge Chavez de la ciudad de Lima ¡estábamos en suelo Peruano! bajamos del avión y llegamos al peor control de pasaportes de la vida. Más de 1 hora y media en una cola interminable con una maleta de 40 litros en la espalda y otra delante llena de tiestos. En ese momento hubiera pagado a gusto los 200€ de maleta facturada que pedía la compañía. En algunos momentos parecía que la cola no avanzaba, subir y bajar la mochila de la espalda era un suplicio, pero al fin llegó nuestro turno, 1 hora y media después, pasamos el control de pasaporte y fuimos directos hacia la salida, donde se encuentran cada uno de los mil stands de transporte hacia Lima, menos mal que íbamos a tiro hecho, porque si no hubiera sido un horror salir de aquella sala también, si te tienes que poner a pensar cual es más barato y más fiable no terminas en todo el día.

Compramos los tickets para el «Airport express» un bus que hace las veces de transfer entre el aeropuerto de Lima y Miraflores, la zona donde nos íbamos a alojar en la capital peruana.

Esperamos bajo el techo de un hotel que había a la salida del edificio del aeropuerto la hora de salida del autobús, mientras veíamos llover ya de noche.

Al fin salía nuestro bus. El trayecto duró una hora, el trafico era horroroso, era hora punta y en algunas ocasiones parecía que estuviéramos casi parados. En algún momento nuestro bus empezó a bajar la cuesta que nos llevaría a la costa, una cuesta con unas curvas que no esperábamos y en las que me empecé a sentir bastante mal. Faltaban unos 20 minutos para que el trayecto se acabara y llegaremos al hotel, así que, Ana, aguanta que faltan 20 minutos.

El bus nos dejó en la esquina del hotel, volvimos a ponernos las odiadas mochilas a cuestas y fuimos hacia allá. Habíamos reservado el Selina apartaments Miraflores, un edificio completo lleno de apartamentos. Aunque poco más adelante se encontraba el Selina Miraflores que era donde debíamos hacer el check-in. Y allí que fuimos, nos dieron las llaves, retrocedimos lo que habíamos andado y allí estábamos 24 horas después de habernos despertado en España, en un apartamento muy chulo con cocinita y sala de estar donde pasaríamos las próximas 2 noches. Pero yo solo quería saber el porque de mi fatiga, entré al baño, y ¡bingo! mi querida menstruación había llegado para acompañarme durante la primera semana de viaje, ella nunca se queda en casa. Nos duchamos y el agotamiento pudo con nosotros, no comimos ni bebimos nada, solo nos acostamos y dormimos ansiosos de que sonara el despertador.

Primer contacto con Perú. Lima

El despertados sonó a las 8 a.m. yo me desperté sobresaltada y descorrí las cortinas del dormitorio, la ventana era estrecha, así que corrí al salón a abrir el ventanal, salí, y ahí estaba, la gran capital peruana a nuestros pies, esa primera impresión fue brutal, el día estaba nublado, como de costumbre en Lima, pero ese momento terraza no me lo iba a estropear la niebla.

Nos vestimos y bajamos a desayunar al hotel, ¡estábamos hambrientos! los desayunos de ese hotel eran de otro mundo, unas tostadas con huevos que ni un buffet hubiera mejorado.

Desayuno en Selina Miraflores

Después de este deleite culinario nos fuimos hacia el centro del barrio de Miraflores, a pocos pasos del hotel. Habíamos cogio un free tour que comenzaba a las 10 a.m. pero antes debíamos conseguir unas tarjetas de datos para los móviles. Paseamos por el parque Kennedy y empezamos a ver la vida de la gente. Íbamos un poco inseguros, por todo lo que escuchamos de países sudamericanos, intentábamos aparentar normalidad pero creo que se no nos notaba.

Parque Kennedy

Empezaron a abrir las tiendas y dimos con una calle en la que estaban casi todas las compañías telefónicas, pero la única que se encontraba abierta era Bitel, no creíamos que hubiese mucha diferencia de unas a otras, así que sin comparar entramos y nos cogimos dos tarjetas de datos, la chica que nos atendió fue super amable y nos lo dejó todo listo y funcionando. Ya poco tiempo más nos quedaba libre, nos fuimos al punto de encuentro del free tour y allí esperamos a que llegara nuestro guía. Con él fuimos hacia la estación de metropolitano, lo que utilizan allí como transporte público, que nos llevaría hasta el centro de Lima. Pero poco antes de llegar nos hicieron bajar del autobús. Las manifestaciones en el centro de Lima habían cortado el acceso de las siguientes estaciones ¡empezábamos bien! el resto del trayecto lo hicimos andando en unos 15 minutos, trayecto que yo pensaba que nos iba a costar 1 hora con lo grande que se veía la ciudad.

Empezamos el free tour frente a una iglesia, los carteristas se iban acercando al grupo, y uno de ellos miraba con ansias el trasero de Jose, pero bastó un par de miradas de odio por mi parte para que se fuera alejando poco a poco. El free tour fue super interesante, nos contaron sobre la historia de Lima, de la conquista, donde los españoles tomábamos parte importante, yo de vez en cuando me escondía para que el resto de peruanos del grupo no nos miraran con cara de «todo por vuestra culpa» nos enseñaron lugares que ya llevábamos apuntados y otros que no conocíamos y nos llenaron la retina de belleza, como la «casa de la literatura peruana» o un parque cercano, el «parque de la muralla» del que si no fuera por ellos nunca hubiesemos escuchado hablar, las vistas desde allí a un cerro lleno de casas era impresionante.

Parque de la muralla

La plaza de armas estaba vallada por la manifestación, algo también muy normal en Lima, vimos el cambio de guardia del palacio de gobierno desde lejos y rezamos porque más tarde abrieran la plaza.

Plaza de armas de Lima vallada

El free tour terminó junto a una calle llena de restaurantes donde comimos en un lugar llamado «cordón bleu» pero que no os recomiendo, la comida era local pero no era nada del otro mundo, así que buscaos otro sitio, aunque tampoco era que se comiera mal, eso si, nos pusieron comida para 20 personas ¡cuanto comen estos peruanos!

Una vez terminamos de comer volvimos sobre nuestros pasos, la plaza de armas ya estaba abierta y había una gran cantidad de familias con sus hijos jugando, no había visto tanto ambiente en una plaza en mi vida. Estuvimos haciendo fotos por los alrededores y nos fuimos a hacer la única visita en Lima a un lugar religioso «el convento de Santo Domingo» con la entrada de manera gratuita podíamos acceder a una visita guiada que comenzaba en unos minutos. Os prometo que fue de las mejores visitas que hicimos, super interesante, ordenada, con lugares que obviamente sin el guía no hubiéramos podido acceder, subimos a la torre, desde donde se veía parte de la ciudad, las vistas a la plaza de armas eran como me esperaba pero las vistas hacia el otro lado, donde podíamos ver una carrera atestada de coches y un cerro atestado de casas era como ver una imagen de una telenovela, tal y como me había imaginado sudamérica.

Interior convento de Santo Domingo
Vistas desde lo alto de la torre

Nos sorprendimos, fotografiamos y nos enamoramos de cada edificio de estilo colonial que encontrábamos por esas calles ¡eran perfectos!

Después de patear por segunda vez el centro histórico nos fuimos hasta la plaza San Martín, llena de grupos de personas que hablaban de política, compartían opiniones y escuchaban a sus líderes. Una plaza preciosa, impecablemente blanca, con edificios perfectos rodeándola. Paramos a unos policías para que nos ayudaran a encontrar el siguiente punto, una pequeña iglesia que habíamos localizado gracias a Instagram muy cerca de aquella plaza, pero los señores policías no tenían ni idea de lo que le estábamos hablando, a ver señores ¡que hablamos el mismo idioma! bueno pues finalmente la encontramos. La iglesia de la recoleta, una iglesia con una fachada azul preciosa, lastima que la parte delantera de la plaza estaba en obras. Nos deleitamos un rato con la fachada y fuimos al encuentro del siguiente especatulo.

Iglesia de la Recoleta

Fuimos caminando hasta el Circuito Mágico del agua, con un poco de inseguridad que todavía no se nos había quitado desde la mañana, aunque tampoco teníamos razón para ello, había una gran cantidad de gente por todas la calles, y quizás fuera por eso.

Caminamos durante 20 minutos, y llegamos al lugar, pagamos la entrada y accedimos al recinto, había fuentes por todos lados, ya era de noche, y las luces coloreaban los chorros de agua, era muy bonito de ver, pero poco más había que hacer allí, el espectáculo de música y luces no nos pareció nada del otro mundo, no os esperéis un espectáculo tipo Singapur o Dubai, pero bueno dicen que las comparaciones son odiosas. Lo que si nos gustó y mucho fue una gran fuente redonda que se encontraba fuera del espectáculo de luces, pero que aún así se movía al ritmo de la música, flanqueada por columnas, fue lo más destacable de nuestro paso por el Parque de la Reserva.

Después de terminar la visita a este lugar, poco más hicimos, era de noche cerrada y pedimos un Uber hasta el hotel. Nos habíamos llevado toda la tarde picando y no teníamos mucha hambre, así que seguimos el patrón del día anterior, llegamos al hotel, nos duchamos y nos acostamos. Esperando que el despertador volviera a sonar para empezar otro día magnifico en el Perú, al día siguiente nos movíamos y yo solo hacía que mezclar pensamientos entre lo que habíamos visto ese día y lo que nos depararía el siguiente.

Continuara….

Este post está realizado para entretener durante la cuarentena causada por el Covid-19, si realmente estas buscando información sobre Lima te recomiendo que le eches un vistazo al post «Que ver en Lima en 2 días»

2 Comentarios

    • entremap

      Muchas gracias Cris, me encanta que te haya gustado la idea. Perú es un país increíble y debería estar de los primeros en la lista de todo viajero.

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